Señor, concédeme ahora una mente abierta, receptiva, deseosa, pronta a aprender las verdades que mis maestros impartan; dame la sabiduría para distinguir eI bien del mal; dame el poder de concentrarme; dame la segura y fuerte luz de la Verdad para guiar mi camino por lugares que parecen oscuros; y déjame saber que estás cerca cuando tenga que presentar una prueba; borra todo pensamiento de temor; ayúdame, Señor, a hacer lo mejor que pueda. Bendice a mis maestros. Habla a través de ellos con palabras claras y amorosas, y dales el desinteresado gozo que resulta de haber ayudado a un alma a vivir. Ayúdame a retener lo que he aprendido y a usar la sabiduría que poseo para alcanzar mi objetivo, para construir una vida de servicio y felicidad. FUENTE
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