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lunes, 4 de junio de 2018

ESTOY ENVUELTO Y SEGURO EN LAS ALAS PROTECTORAS DEL ESPÍRITU.

No importan las tormentas que parezcan rodearme, encuentro un centro de calma en mí. Si siento estrés, tomo un momento para descansar en el silencio de la oración. Mi corazón está en paz y mi mente libre de preocupaciones. La fe en mi ser más elevado disipa todo temor. Siento paz sin importar lo que esté sucediendo en mi vida.

Mantengo mi mente centrada en la paz de mi alma. Gracias a mi centro apacible y sagrado, mis acciones generan resultados poderosos que promueven el bien. Ante cualquier drama de la vida, saco fortaleza del conocimiento de que soy un ser creado de manera divina. Confío en la fortaleza y el poder del ser infinito que yo soy. Estoy seguro en mi identidad divina.

Texto devocional:
El que habita al abrigo del Altísimo… dice al Señor: “Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!”—Salmo 91:1-2


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